Atravesando las Sierras de Huetor y Arana

Siempre hemos intentado escuchar lo que nos demandan los participantes en Ecocampus, el año pasado nos lanzaron el reto de organizar una pequeña travesía con una noche. Querían simplemente más. Por ese motivo, este año decidimos recoger el guante y organizar una visita por espacios naturales que, manteniendo nuestro estilo, en vez de durar las 8-9h habituales durara aproximadamente 34h (2 días y una noche). Todo un reto que asumimos el 12 y 13 de mayo de 2018.

Esto complico la logística, tuvimos que poner no sólo el habitual autobus, también un vehículo de apoyo para el portar el equipaje más pesado y facilitarnos suministros básicos como agua. También organizamos y coordinamos la acampada en la zona de Florencia, permisos, tiendas de campaña, etc. Pero también tuvimos que idear y preparar unos contenidos educativos para esta visita, no es una actividad de senderismo aunque hicimos uno oficial que va desde Puerto Lobo al Sotillo. Un sendero que atraviesa el Parque Natural de la Sierra de Huétor y la Zona de Especial Conservación de Sierra Arana.

Este recorrido nos permitía atravesar durante casi 40 km muchos ecosistemas diferentes (repoblaciones de pino, bosque de ribera, encinar, matorral de alta montaña, etc.), acercarnos a especies singulares y atractivas a como son el sapo corredor, el arce, el tejo, el roble melojo, rascaviejas, el autillo, el cuco, etc. Pero este recorrido además nos ayudo a conocer espacios de importancia histórica y cultural como son trincheras de la Guerra Civil o acequias musulmanas como la del Fardes. Hay más ingredientes que añadir como el paisaje, algunas formaciones geológicas destacadas, etc. Muchas son las temáticas tratadas durante tantas horas, en este “curso intensivo-practico” a pie de bota.

Mención aparte fue la noche, la cual fue incluso más gélida de lo esperado con unos termómetros que bajaron de cero grados. Aun así, la magia y el misterio que supone la noche es insuperable, con su cielo estrellado (y sus grandiosas estrellas fugaces) y los sonidos de la noche (con autillos y chotacabras).

En definitiva, un escenario precioso pero también unos actores de lujo. Hay que incidir que el buen ambiente reinante entre todos/as los participantes fue también algo que hizo que todo fuera sobre ruedas, bueno mejor dicho, sobre pies.

Es posible que repitamos.

Algunas fotos:

 

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